8 de mayo de 2017

Siria, guerra, machismo y poder

Estados Unidos bombardeó Siria. Un país que vive hace seis años bajo el horror de una guerra civil entre grupos étnico-religiosos (kurdos, chiitas, sunitas) grupos armados y apoyados desde fuera por las grandes potencias que se disputan el control sobre un país de gran valor geopolítico. Una guerra que ha diezmado la población y que ha generado un número sin precedentes de refugiados, muchos de los cuales mueren antes de llegar a destino.
La ONU habla de crisis humanitaria.
A quiénes les fascinan las armas?
A los hombres
Quiénes son los que  declaran las guerras?
Los Jefes de Estado, que son en su mayoría hombres
Quiénes son los que van a la guerra dispuestos a matar o morir?
Los hombres
Quiénes son los pilotos que manejan aviones de guerra, caza bombarderos, submarinos de guerra?
Los hombres
Quiénes sufren las consecuencias de las guerras?
Las mujeres, los niños, los ancianos y los hombres pacíficos. La población civil que ve cómo se destruyen  puentes, escuelas, caminos, hospitales, reductos de agua potable.
A algunos hombres les gusta la guerra. Es parte de una naturaleza violenta, agresiva, dominante. Son los ancestros del macho que marca territorio y cuyo poder se sustenta en la fuerza, la ferocidad, la capacidad física superior.
Del mismo modo, a muchos varones les apasiona la competencia con otros hombres en cualquier ámbito. El deporte es un claro ejemplo. No siempre en el fútbol ganan los mejores, sino los más agresivos.
En política suele ocurrir algo similar. Se busca ganar por el mero hecho de ganar, de destruir al adversario, de ganar una guerra sin balas, pero guerra al fin. Y si no, recordemos la famosa frase de Bordaberry en el comité de Lacalle Pou la noche de las elecciones de octubre 2014: “vengo a ayudarlos a hacer mierda a Tabaré Vázquez”. Como si fuera de hombre a hombre, o una guerra por el rol de macho dominante.
Qué pasaría si todos los jefes de estado fueran mujeres?
Qué pasaría si los Ministerios de Defensa, la jefatura de los ejércitos, la marina y la aviación estuvieran en manos de mujeres?
La mayoría de las mujeres trae de sus ancestros de hembra, la alimentación, la protección, el cuidado de los más pequeños e indefensos de la manada, el clan o la tribu.
Mujeres y varones son mucho más que macho y hembra. Son algo diferente. Seres creativos, que pueden superar conductas inscriptas en su código genético. Varones capaces de expresar ternura y mujeres con capacidad de liderazgo y de conducir el grupo, no son una utopía. Mujeres “jefas de hogar”, que trabajan, que luchan diariamente en la calle y en la vida para traer el sustento al hogar, las vemos a cada paso. Mujeres ejecutivas, que son capaces de sacar adelante una empresa fundida por hombres  (como Ancap), también las hay.
Del mismo modo vemos a diario varones jóvenes que son admirables padres responsables en la sala de espera del pediatra, cambiando pañales y compartiendo cuidados con su compañera.
Sin duda que los roles de género son algo cultural. Aprendido y transmitido.
Pero creemos firmemente que si el mundo estuviera conducido por mujeres, nos libraríamos del horror y el sinsentido de la guerra.
Resulta particularmente repugnante ver a Trump –prototipo  de macho dominante- en su mansión paradisíaca de Palm Beach (Miami), un castillo de color rosa llamado “Mar-a-Lago” que ocupa una isla ligada al continente por varios puentes de acceso. Allí recibió al Presidente chino el día anterior al envío de los misiles. Y escucharlo decir, que mientras saboreaba su pastel de chocolate, tuvo la idea de bombardear Siria.
En ese bombardeo murieron varios niños.
Trump concentra en su persona el poder económico desmesurado de un integrante del 1% más rico del mundo, sumado al que le otorga ser el Jefe de Estado del país con el ejército más poderoso del mundo. Todo ese poder concentrado en un ser jactancioso, arrogante y machista dice mucho acerca de la causa de los problemas que afectan a la humanidad.