La relación entre desarrollo económico de un país y preservación del medio-ambiente, es
difícil. Al parecer, una no es compatible con la otra. Muchas veces las ganancias empresariales se ven “estropeadas”
por las normas de control ambiental…y viceversa: el deterioro ecológico, la
polución ambiental, la desertificación, el agujero en la capa de ozono, la
contaminación de las corrientes de agua dulce y de los océanos es consecuencia
del crecimiento de las industrias, las fábricas,
las empresas de todo tipo que se dedican a la explotación de cualquier cosa.
También pesan otros factores, como la desigual distribución de la riqueza en el
mundo, lo cual obliga a que las poblaciones marginadas y sumidas en la pobreza
se vean empujadas a vivir en zonas hostiles aumentando aún más la presión sobre
el equilibrio ecológico.
Toda acción humana, contamina, y ya casi no existen
espacios que no estén humanizados, habitados y transformados por la presencia
del hombre.
De ahí que se acuñara la expresión “desarrollo
sustentable”, en un intento por compatibilizar desarrollo con acciones
eco-amigables.
En nuestro país proliferan las denuncias sobre la fumigación sobre cultivos de soja con productos tóxicos. Es
conocido el caso de un productor de Canelones, más concretamente de Paso Picón, al cual se le
aplicaron multas muy pesadas, por el uso indiscriminado del glifosato. Pero las
multas se pagan, y si la ecuación económica es favorable, se paga la multa y se
sigue fumigando. Así razona una cabeza guiada exclusivamente por la lógica empresarial cuyo único objetivo
es multiplicar las ganancias.
Las multinacionales de los medicamentos no fabrican
para los pobres: los remedios cuestan mucho dinero y no se regalan.
Tampoco se regala la preservación de la fauna marina y
organizaciones como Greenpeace han dado
pelea por evitar el exterminio de las especies más buscadas por parte de
quienes se dedican al negocio de captura e industrialización de los frutos del mar.
La comercialización del marfil ha causado el casi
exterminio de los elefantes y la demanda de madera para la industria viene
generando la tala progresiva de la selva amazónica, considerada como uno de los
pulmones del planeta.
El ser humano es un depredador bastante irracional y bastante
impaciente: por ganar dinero hoy, hipoteca el fututo de toda la humanidad.
Caso paradigmático es el de Trump, quien apunta todas
sus baterías a reflotar la industria estadounidense. Su meta es revitalizar las
industrias, hacer que retornen a su país de origen para que la mano de obra
vuelva a ser americana.
Trump no cree que el cambio climático esté producido
por el hombre y se ha comprometido a "cancelar" el Acuerdo del clima
de París, porque, según dice, es malo para los estadounidenses.
Por esa razón en el presupuesto nacional se han
disminuido los recursos destinados a la preservación ambiental, desmantelando
el plan destinado a luchar contra el cambio climático
El “Uruguay productivo” y el “Uruguay Natural”, no
escapan a esta lógica antagónica entre explotación-preservación.
Por eso se hace necesario un plan. Un plan de
ordenamiento para dirimir conflictos de intereses. En el Departamento de
Canelones los productores familiares están en conflicto con quienes se dedican
al agronegocio, causando daño sobre el
ambiente y la salud de los vecinos.
Con el objetivo de ordenar el conflicto el plan
constará de una etapa inicial de consultas,
jornadas de trabajo con productores, talleres con las fuerzas vivas, un
seminario académico, etc.
El plan busca determinar modos y sistemas de
producción que contribuyan a la conservación de los recursos naturales, la
biodiversidad y el paisaje rural.
La empresa
familiar, además de producir alimentos, genera trabajo, cultura, una
distribución más justa de la riqueza y mucho menor impacto ambiental.
En nuestro departamento se han realizado denuncias por
la contaminación de la cuenca del Santa Lucía, contra productores que están
realizando cuarentena de ganado de exportación en predios cercanos a Paso
Severino.
Al parecer la denuncia llegó a oídos de la Dinama y no
por los canales oficiales, sino por las redes sociales. Y la inspección
realizada por dicho organismo, constató que
el establecimiento nunca tramitó la habilitación ambiental, que es obligatoria
desde 2014.
En ese año, se realizó un Plan de acción para la protección de la calidad
ambiental y la disponibilidad de las fuentes de agua potable en la cuenca del
río Santa Lucía. Dicho plan consta de once medidas para la protección de una
cuenca que abastece de agua potable al área metropolitana, donde se concentra
el 60% de la población del país.
Los estudios están, la legislación existe…pero si
no se cumple o no se controla su cumplimiento, es como si no existiera.