11 de abril de 2017

Economía, medioambiente y salud

La relación entre desarrollo económico de un país  y preservación del medio-ambiente, es difícil. Al parecer, una no es compatible con la otra. Muchas veces las  ganancias empresariales se ven “estropeadas” por las normas de control ambiental…y viceversa: el deterioro ecológico, la polución ambiental, la desertificación, el agujero en la capa de ozono, la contaminación de las corrientes de agua dulce y de los océanos es consecuencia del  crecimiento de las industrias, las fábricas, las empresas de todo tipo que se dedican a la explotación de cualquier cosa. También pesan otros factores, como la desigual distribución de la riqueza en el mundo, lo cual obliga a que las poblaciones marginadas y sumidas en la pobreza se vean empujadas a vivir en zonas hostiles aumentando aún más la presión sobre el equilibrio ecológico.
Toda acción humana, contamina, y ya casi no existen espacios que no estén humanizados, habitados y transformados por la presencia del  hombre.
De ahí que se acuñara la expresión “desarrollo sustentable”, en un intento por compatibilizar desarrollo con acciones eco-amigables.
En nuestro país proliferan las denuncias sobre  la fumigación sobre  cultivos de soja con productos tóxicos. Es conocido el caso de un productor de Canelones,  más concretamente de Paso Picón, al cual se le aplicaron multas muy pesadas, por el uso indiscriminado del glifosato. Pero las multas se pagan, y si la ecuación económica es favorable, se paga la multa y se sigue fumigando. Así razona una cabeza guiada exclusivamente por  la lógica empresarial cuyo único objetivo es  multiplicar las ganancias.
Las multinacionales de los medicamentos no fabrican para los pobres: los remedios cuestan mucho dinero y no se regalan.
Tampoco se regala la preservación de la fauna marina y organizaciones como Greenpeace han dado  pelea por evitar el exterminio de las especies más buscadas por parte de quienes se dedican al negocio de captura e industrialización de  los frutos del mar.
La comercialización del marfil ha causado el casi exterminio de los elefantes y la demanda de madera para la industria viene generando la tala progresiva de la selva amazónica, considerada como uno de los pulmones del planeta.
El ser humano es un depredador bastante irracional y bastante impaciente: por ganar dinero hoy, hipoteca el fututo de toda la humanidad.
Caso paradigmático es el de Trump, quien apunta todas sus baterías a reflotar la industria estadounidense. Su meta es revitalizar las industrias, hacer que retornen a su país de origen para que la mano de obra vuelva a ser americana.
Trump no cree que el cambio climático esté producido por el hombre y se ha comprometido a "cancelar" el Acuerdo del clima de París, porque, según dice, es malo para los  estadounidenses.
Por esa razón en el presupuesto nacional se han disminuido los recursos destinados a la preservación ambiental, desmantelando el plan destinado a luchar contra el cambio climático
El “Uruguay productivo” y el “Uruguay Natural”, no escapan a esta lógica antagónica entre explotación-preservación.
Por eso se hace necesario un plan. Un plan de ordenamiento para dirimir conflictos de intereses. En el Departamento de Canelones los productores familiares están en conflicto con quienes se dedican al agronegocio, causando daño sobre  el ambiente y la salud de los vecinos.
Con el objetivo de ordenar el conflicto el plan constará de una etapa inicial de consultas,  jornadas de trabajo con productores, talleres con las fuerzas vivas, un seminario académico,  etc.
El plan busca determinar modos y sistemas de producción que contribuyan a la conservación de los recursos naturales, la biodiversidad y el paisaje rural.
La empresa  familiar, además de producir alimentos, genera trabajo, cultura, una distribución más justa de la riqueza y mucho menor impacto ambiental.
En nuestro departamento se han realizado denuncias por la contaminación de la cuenca del Santa Lucía, contra productores que están realizando cuarentena de ganado de exportación en predios cercanos a Paso Severino.  
Al parecer la denuncia llegó a oídos de la Dinama y no por los canales oficiales, sino por las redes sociales. Y la inspección realizada por dicho organismo, constató que el establecimiento nunca tramitó la habilitación ambiental, que es obligatoria desde 2014.
En ese año, se realizó un Plan  de acción para la protección de la calidad ambiental y la disponibilidad de las fuentes de agua potable en la cuenca del río Santa Lucía. Dicho plan consta de once medidas para la protección de una cuenca que abastece de agua potable al área metropolitana, donde se concentra el 60% de la población del país.
Los estudios están, la legislación existe…pero si no se cumple o no se controla su cumplimiento, es como si no existiera.