25 de octubre de 2017

QUIÉN MANDA EN LA EDUCACIÓN?

Uno de los tantos tópicos que preocupan y ocupan a quienes se interesan por el tema educativo es el del gobierno de la enseñanza. Históricamente ese es problema que ha dividido las opiniones entre los que defienden un sistema educativo manejado por el poder político y quienes defienden la incidencia de los trabajadores de la educación y de los estudiantes, en la conducción de la misma. En términos generales, los Partidos Tradicionales siempre se pronunciaron a favor de la primera opción, y la izquierda a favor de la segunda. Con excepciones, como siempre.
En el año 1991, se crean por ley las Asambleas Técnico Docentes. Órganos asesores y consultivos en materia técnico docente y en políticas educativas, integrados por maestros y profesores sin presencia de inspectores ni autoridades de ningún tipo. Fue una conquista gremial como resultado de una larga lucha. Finalmente fueron convocadas oficialmente, con un llamado a elecciones en el que participó la Corte Electoral.
No sin disputas internas, fueron electos los delegados a las ATD, con predominio de docentes provenientes del ámbito sindical, propuestos por la FUM (Federación Uruguaya del Magisterio) y por las filiales de todo el país.
La ATD fue convocada y comenzó a sesionar con mucho entusiasmo. Se redactaron miles de páginas con propuestas de todo tipo, elaboradas por los docentes; propuestas que abarcaban desde temas jurídicos como el Estatuto del Funcionario hasta temas técnicos como la enseñanza de la lecto-escritura. Sin embargo, en los hechos tuvieron muy poca incidencia en las decisiones del Consejo en sus comienzos.
En esa época, los Consejeros de Primaria eran designados por cuota política. Dos pertenecientes al partido de gobierno, que en ese momento era el P. Nacional, y uno al P Colorado. Este último, era el Sr. Winston Eleuchantz, persona totalmente ajena a la Educación, a Primaria, a las escuelas, a las aulas y a los temas docentes. El diálogo con los representantes de las ATD, era bastante difícil. Temas como la libertad de cátedra resultaban inabordables. Y las propuestas de los docentes se archivaron en un estante.
Los maestros de Florida, enviaron desde las escuelas, telegramas al Consejo solicitando que se diera lectura y consideración a todo lo emanado de las ATD. Eso provocó la intervención del Departamento de Jurídica de Primaria, desde el cual se amenazó a los Directores de las Escuelas con sanciones por la medida tomada. Eso puso fin al episodio.
El tema de la incidencia del poder político en el gobierno de la educación, versus el de los docentes, es un tema recurrente que se ha puesto en evidencia en varios momentos de la historia. Hace dos o tres años, comenzaron las discusiones en torno a la creación de la Universidad de la Educación. Al parecer, todos somos contestes en cuanto a que hay que mejorar la formación docente como requisito ineludible para mejorar la calidad de la educación. Sin embargo, las discrepancias surgieron cuando se habló de que esa Universidad, al igual que la Udelar, debería regirse por el Cogobierno.
Ahí otra vez se planteó la polémica y la dupla blanquicolorada se opuso terminantemente.
La participación de un delegado de los docentes en el Consejo fue una larga lucha. Hace unos años,  Bordaberry se manifestó a favor de duplicar el voto del Poder Ejecutivo en el Consejo, para –de ese modo- anular o contrarrestar el peso del delegado docente.
Creemos que los docentes de base, los que están más cerca de la realidad áulica , son los que han atesorado un saber que se nutre de la teoría y la práctica retroalimentadas mil y una veces, transmitido y compartido en ámbitos de intercambio con otros docentes. Es lo que se denomina “investigación-acción”, formulando hipótesis y poniéndolas a prueba, evaluando resultados, compartiendo logros y fracasos. De ese modo, en el seno de una cultura colaborativa se han generado saberes y experticias que desde fuera son imposibles de lograr. 


12 de septiembre de 2017

SOBRE EL TODO O NADA EN LA ÉTICA

Cuando leí el libro de María Urruzola sobre Fernández Huidobro, me llamó la atención una idea, que  -por cierto- no fue la que motivó el interés de la prensa y el consiguiente revuelo político que generó.
Esa idea  -palabras más, palabras menos-  es la siguiente:
 “en los años sesenta la palabra era revolución…en los años ochenta la palabra era democracia…en los tiempos que corren la palabra es transparencia”
Sin duda que la transparencia en el manejo de los dineros públicos se ha vuelto  preocupación dominante en la gente cada vez que piensa en sus representantes, en quienes mandan, en quienes gobiernan. La “politicofobia” imperante se centra en eso: en el dinero, en el manejo de los dineros públicos, en el rechazo al enriquecimiento indebido en el uso del poder.
A la izquierda de hoy ya no le preocupa como antes, que el terrateniente se enriquezca  con el trabajo de sus peones, o que el industrial lo haga  con el de sus obreros. Lo que preocupa hoy y genera una sensación de injusticia inadmisible, es que alguien acceda a un cargo público para enriquecerse con dineros del Estado.
No es cualquier falta a la ética de los gobernantes lo que motiva indignación. Porque el amparar a torturadores y violadores de los DDHH no es -al parecer- una falta ética que motive a llevar a nadie ante un tribunal.
La única acusación posible contra un gobernante es en relación a sus ingresos. Y en ese terreno están todos bajo sospecha.
Aprovechando esa especial sensibilidad generada en la población por la ética de los gobernantes, es que los opositores a los gobiernos progresistas han hecho caer a varios. Dilma, acusada de “maquillar las cuentas del Estado”, en la Red OGlobo, aunque nunca se apropió de nada indebido, fue destituida. Quienes orquestaron todo el impeachment hoy están cayendo presos uno tras otro. Eso no arregla nada. El daño ya fue hecho. Y el nuevo gobierno aprovechó la situación para recortar derechos laborales que son conquistas históricas de los trabajadores, como la jornada de ocho horas.
En Argentina, acusada de corrupción la Presidenta  Cristina y todo el elenco K por el grupo Clarín  –y especialmente gracias al trabajo de Jorge Lanata-   ganó la oposición. Lo que hizo el nuevo gobierno en poco tiempo fue despedir masivamente a cientos de empleados, favorecer a los grandes empresarios, multiplicar en porcentajes incalculables el precio de los servicios básicos, pagarle a los “Fondos Buitres” un préstamo otorgado al Estado con un interés de usura de mil por ciento.
En nuestro país, comenzaron a investigar al gobierno hace un tiempo atrás. Varios medios de prensa que son voceros de la oposición, iniciaron su trabajo. Encontraron un flanco débil, y por ahí se colaron.
El 9 de setiembre, en el altar de la transparencia, fue inmolado nada menos que el Vicepresidente de la República, luego de un recorrido en el que propios y ajenos a su partido  lo obligaran a renunciar. Fue un proceso signado por el desprestigio, el escarnio,  y el ensañamiento con alguien a quien los  compañeros más allegados de su propio sector abandonaron en el peor momento, y los “compañeros” menos cercanos dentro del FA, acusaron junto a los enemigos. El entrecomillado se refiere a que  un verdadero compañero,  denuncia en la interna, enfrenta a quien se equivocó, dice las cosas en la cara y en el ámbito correspondiente. Quienes eligieron la prensa para hacer sus denuncias, tomando la iniciativa y haciendo punta en el tema para colocarlo en la opinión pública, como es el caso de Valenti, o quienes desde las sombras filtraron la información a la prensa opositora, no actuaron como compañeros.
Se comprobó que en sus nueve años al frente de Ancap gastó en forma indebida unos 1500 U$S, lo cual significa que se “enriqueció” a razón de 13 dólares con cincuenta por mes. Obviamente, esa cifra irrisoria no permite hablar de “enriquecimiento ilícito”. Sobre todo a la luz de las noticias que nos llegan de países vecinos sobre las cifras astronómicas que manejó Odebrecht o la empresa cárnica  JBS en el pago de sobornos a diferentes personalidades de diferentes países, o los bolsos de dinero que cayeron dentro de un convento en Argentina.
Entonces fue cuando alguien dijo que  en cuestiones éticas no cabe el más y el menos. Que el monto no importa, que tanto da un peso como un millón.
Esa frase me recordó a los estoicos de la Grecia del S III AC. La Escuela Estoica fue una de las escuelas postaristotélicas caracterizada por su dogmatismo. Los estoicos,  solían decir que tanto se ahoga quien se sumerge a un metro de profundidad, como quien lo hace a dos centímetros. Veían la vida en blanco y negro sin admitir matices ni procesos graduales. Se es o no se es, sin términos medios ni relativizar nada.
Creo que se equivocan. Todo lo humano es un continuus como la vida misma, gradual y relativo. Quienes se oponen a la interrupción del embarazo porque se trata de destruir una vida, no tienen reparos en  la famosa “pastilla del día después”.  Sin embargo la nueva vida ya comenzó hace unas horas. Si medimos con la vara de los estoicos tenemos que condenar  o absolver a todos los casos por igual. Pero lo que ocurre en  la realidad,  no es eso. Lo que ocurre en la realidad, es que esa “nueva vida” cuando es una  mórula de veinticuatro horas,  todavía invisible a simple vista, microscópica, no le preocupa a nadie; cuando se convierte en un embrión de ocho semanas se transforma en un tema opinable que divide las posiciones, y cuando se trata de un feto de ocho meses, todos lo catalogan como un asesinato inadmisible.
Ejemplos de la relatividad de la ética, sobran. Mentir es una falta ética directamente condicionada a la entidad de la mentira y a los efectos que produce en los demás. O vamos a condenar a nuestros padres por habernos hecho creer en el Ratón Pérez?
“Corrupción” según la concepción dogmática, sería entonces toda apropiación indebida de los bienes públicos. Cualquiera sea su monto. No importa. Eso nos pone en la obligación de condenar a todas las maestras que se llevan un pedazo de tiza en el bolsillo de la túnica. O a todos los que usan hojas de su oficina para la lista del supermercado, o la fotocopiadora de su lugar de trabajo, para los deberes de su hijo.
Si no fuera tan triste, todo esto, sería para reírse.
Obviamente que no es lo mismo el enfermero que toma un medicamento de la farmacia del hospital porque lo necesita, que el que revende en la feria de 8 de Octubre.
En las faltas éticas, como en los delitos, todo es relativo. Es relativo al monto, a la intensidad, a los efectos que produce y a las intenciones que se persiguen al hacerlo. No es lo mismo la apropiación indebida con la intención de obtener un beneficio personal, que cuando es la resultante del descuido, la negligencia, o la desprolijidad. O cuando es la resultante, como en este caso, de haberse plegado a una cultura institucional propia de todas las dependencias de la Administración Pública, de descuido y falta de control sobre los gastos menores. Aunque esos gastos menores, con el correr de los años puedan convertirse en montos importantes como sucede con los viáticos otorgados a parlamentarios para viajes al exterior.
Lo que se hizo con Sendic fue escoger uno del montón, y no por cierto al peor.
Que actuó mal? Sin duda. Que fue desprolijo? Sin duda. Que redactó un reglamento de transparencia que luego no cumplió? Sin duda. Todo esto es cierto. Y no sorprende que un Tribunal de Etica lo haya condenado. Lo que sorprende es que su proceder sea visto y juzgado por todos como si fuera una rareza, cuando es parte de una conducta generalizada y -sin duda reprobable-  de desvíos, displicencia y aflojamiento de los controles.
La oposición hizo muy bien su trabajo. No es extraño. Derribar un Vicepresidente es un triunfo. Y lo que menos importa es la entidad de la falta cometida. Ni siquiera importa si hubo falta, en realidad. Como dijo alguien: todo parece indicar que se eligió primero la víctima y luego se buscaron las causas para condenarlo.  Por su parte, las  periodistas que iniciaron la investigación están disfrutando el galardón y sus quince minutos de fama.
Pero lo que resulta inentendible es la actitud de los propios frenteamplistas indignados. Que los frenteamplistas se indignen por temas éticos es inherente a la izquierda. Pero resulta sorprendente que hayamos tolerado violaciones a la ética sin decir nada, y un día reaccionemos con tanta virulencia, por un caso en especial, que no es ni el más grave ni  el peor.
Si vamos a ser estrictos, jamás debimos permitir que nuestros ediles se plegaran a las normas que rigen en cada una de las Juntas Dptales, por las cuales se permite mediante diversos artilugios, que los ediles perciban una remuneración por su trabajo que la Constitución expresamente prohíbe. Y sin embargo lo permitimos y dejamos que se extendiera a lo largo y ancho del país. Nunca dijimos nada. Y se remonta a 1989 cuando ganamos la Intendencia de Montevideo.
Si vamos a ser estrictos, jamás debimos permitir que nuestros representantes en el Parlamento se plegaran a la cultura institucional imperante de percibir viáticos sin rendir cuentas de lo gastado, o de percibir un monto para la compra de diarios, celulares y demás, cuando sabemos que ese dinero se destina a financiar el funcionamiento de los partidos y los sectores.
Si fuéramos estrictos jamás debimos permitir que los compañeros que usufructúan cargos de confianza no aporten al Frente Amplio como se comprometieron a hacerlo cuando asumieron.
Nosotros también estuvimos muy omisos en los controles y fuimos muy permisivos y displicentes. Nosotros también –como Sendic-  inventamos reglamentos de conducta antes de asumir el gobierno, que nos comprometían a un control que luego no ejercimos. Hay uno de 1990 y otro de 2004. 
Si tuviéramos que calificar la conducta en general de todos los compañeros; si tuviéramos que catalogar la gestión frenteamplista en su conjunto, diríamos que fue buena en relación a la ética. Diríamos que no hubo enriquecimiento ilícito de nadie, que se cortó con el clientelismo histórico,  y que existe un buen manejo de los dineros. Pero no podemos negar que existen desprolijidades, pequeños desvíos que vienen de antes y que nunca se corrigieron salvo honrosas excepciones. Lo mismo vale para Raúl Sendic.  

14 de agosto de 2017

La mayoría de la gente

La mayoría de la gente, constituye la “gente normal”. Esto genera el círculo vicioso del que hablaba Braunstein a propósito de los tests mentales: lo normal es lo que abunda y lo que abunda es lo normal. Ser integrante de la mayoría confiere  seguridad y la convicción de estar en lo cierto y de ser dueños de la sensatez,  de lo lógico y de lo obvio.
La gente normal es de piel blanca, heterosexual, y se guía por el sentido común y los valores standard.
La gente normal  cumple con el rol asignado a cada  género y con el encargo social que pesa sobre cada persona, de acuerdo al lugar que ocupa en la sociedad.
La gente normal le teme a todo lo que se sale de la norma, y busca “normalizar” a todos. Y a los que no pueden ser normalizados, los excluye o los invisibiliza.
 A mediados del S XX todavía era frecuente “esconder” a los niños con severas discapacidades. No eran enviados a ningún centro de enseñanza, sino que eran atendidos por su familia en el seno del hogar y al amparo de miradas indiscretas. Niños con síndrome de Down, o con daño cerebral severo que implicara compromiso motriz o intelectual, representaban  una mezcla de vergüenza y dolor para la familia. Por respeto a ese sentimiento, las demás madres, les decían en voz baja a los demás niños: “no lo mires… no te des vuelta… es enfermito…”
      Recién hacia los años ochenta en nuestro país surgen las primeras organizaciones tendientes a realizar acciones en pro de las personas con discapacidad: la Acridu,  el  PLENADI (Plenario Nacional de Impedidos). En 1988 se realiza el primer acto público de las personas con discapacidad, en la Plaza Cagancha. Al mismo tiempo comienzan a multiplicarse las instituciones de asistencia infantil y comienza a hablarse de rehabilitación psicomotriz, estimulación temprana, educación inclusora.
Se erradican algunos términos o se los sustituye por otros. Ya no se hablará más de “anormalidad”, sino de “discapacidad”, término que pronto será  reemplazado  por el de “personas con capacidades diferentes”.
Los niños en estas condiciones ya no serán escondidos nunca más… salieron definitivamente del closet y han comenzado a ver la luz.
Andan por las calles, concurren a eventos familiares, se los ve en la playa o en espectáculos públicos. Muchos adultos señalan su particular capacidad de dar y recibir afecto, hablan con orgullo de sus logros, y hasta se realizan verdaderos “reality shows” como el de la Fundación Teletón, en los que participan, cuentan su historia,  y –apelando a los sentimientos positivos y a la sensibilidad que despiertan en la gente- se recaudan importantes sumas de dinero destinadas a solventar los gastos de  la institución.
Las ciudades inclusoras cuentan con rampas de acceso para las sillas de ruedas y algunas empresas destinan un cupo especial para emplear a gente con capacidades diferentes.
“Aspiramos a que las experiencias de vida de niños, adolescentes y jóvenes con discapacidad en el siglo XXI, no se parezcan a las de quienes crecieron con discapacidad en el siglo XX, … Históricamente, los niños, adolescentes y adultos con discapacidad han sido parte de los grupos más invisibilizados y excluidos.”  (Instituto Interamericano sobre Discapacidad y Desarrollo Inclusivo (iiDi)

Definitivamente, estas personas conquistaron el derecho a estar en el mundo y ser aceptadas y ocupar un poco del espacio que antes era solo para  la “gente normal”.
Otros grupos minoritarios también buscan abrirse paso y obtener un lugar en el mundo de la “gente normal”. Esos grupos son las minorías étnicas o los colectivos LGTBIQ.
En nuestro país la población afrodescendiente  representa el 8%. Ese porcentaje no se ve reflejado entre los  docentes, ni en la población universitaria,  ni en el Parlamento, ni en el empresariado. En cambio se multiplica varias veces entre la población carcelaria.
La población trans y los colectivos LGTBIQ han logrado mayor visibilidad y consideración con posterioridad al fin de siglo.  Cada año, las marchas en defensa de la diversidad convocan mayor cantidad de personas
Para ellos la lucha se sigue dando contra quienes tienen terror de derribar tabúes.
Frases como “deconstruir estereotipos de género” les causan pánico. Terrores ancestrales se movilizan y les invaden. Los ciega el pánico solo de pensar en una homosexualidad contagiosa o –peor aún- homosexualidad impuesta a los niños inocentes como modelo a imitar. Dios creó al hombre y a la mujer. Nada de términos medios ni mezclas raras.
Perciben como una amenaza a los docentes y los programas de Educación Sexual, confeccionados y aplicados por quienes – “violando la laicidad en la enseñanza”- profesan la “ideología de género” que como peligroso dogma, busca inculcarse a los “niños normales”.
Tranquilos. Nadie va a convertir a sus hijos bien varones y a sus femeninas princesitas en homosexuales amorfos y “pervertidos”. Nadie tiene ese poder. Aunque quisieran, no podrían lograrlo. Porque la orientación sexual no se elige ni mucho menos se impone desde fuera. No tengan miedo. Tampoco se contagia como una enfermedad.
Nadie va a imponerles nada que no sea respeto y tolerancia por los que son diferentes.
Y si lo logran, harán que sus hijos sean más humanos, más libres y más felices que sus padres, sin la pesada carga que supone ser “bien varones” o “princesas”
Los que se consideran -con orgullo-   “políticamente incorrectos”, son la voz y la cara visible de la gente normal. Están en contra de toda la agenda de derechos que desde hace unos años viene ganando adeptos en la sociedad. Están en contra de las reivindicaciones feministas, y de los colectivos LGTBIQ. Acusan al estado y  a los docentes de estar violando la laicidad con la imposición de la “ideología de género”.
Paradójicamente, laicidad significa ausencia de adoctrinamiento. Laicidad es respeto por todas las posiciones sin inculcar ninguna. Es ausencia de dogmas. Es sembrar la idea de que nada deberá ser aceptado como válido, por el solo hecho de estar en la Biblia, el Corán o el Talmud, o por ser considerado “palabra de Dios”. Laicidad es el derecho de todos a cuestionar, guiándose por su propia razón.
Nada que tenga que ver con la orientación sexual.
Cuando se trata de deconstruir estereotipos de familia, es porque existen en la realidad niños que tienen dos mamás o dos papás, y eso también debe ser visto como normal.  Cuando se habla de que los estereotipos de género son construcciones culturales, es porque algunas afirmaciones inculcadas tempranamente -como aquella que dice “los hombres no lloran” o “las nenas no dicen malas palabras”, que apuntan a construir la imagen ideal de varones fuertes y violentos y mujeres bellas y tontas-, nos parece que deben ser erradicadas. Para dar paso a una formación libre de estereotipos.
Nada más ajeno al dogmatismo que el respeto por las diferencias, y por la aceptación de que la naturaleza y la realidad son lo que son, no lo que queremos que sean. Y la realidad nos muestra que junto a los hetero están los homo, los trans, los bisexuales, los intergénero y los queer. Tan humanos como cualquiera. Y con los mismos derechos.
Nada va a pasarle a los niños “normales” heterosexuales por ser más tolerantes, más humanos y respetar otras orientaciones. Y por hacerle lugar en su mundo a los otros, a los diferentes. Los niños lo saben. Los que lo ignoran, desconfían y temen, son los adultos.
Marc Prenski acuñó el concepto de “nativos e inmigrantes digitales” (niños y adultos respectivamente) ,por la destreza de los primeros y la dificultad de los segundos en el manejo del mundo 2.0. Del mismo modo, tendríamos que hablar de nativos e inmigrantes medioambientales y de género, pues las nuevas generaciones son infinitamente más sensibles y mejores que sus padres ante esas realidades.



8 de julio de 2017

ABORTO, RELIGIÓN Y LAICIDAD

 Hace unos días atrás, se realizó la denuncia de un suceso acaecido en un liceo público de Salto. El mismo consistió en una charla con videos dada a los alumnos, en la cual se les habló sobre el aborto.
Esta actividad, dada por un  grupo de madres militantes contra el aborto e integrantes del grupo “Pro Vida”, contó con el suministro a los alumnos de material religioso. La directora del Liceo fue separada del cargo y se le inició un sumario por violar la laicidad.
 Inmediatamente estalló la polémica en la prensa y en las redes sociales.
Laicidad significa ausencia de adoctrinamiento. Laicidad es respeto por todas las posiciones sin inculcar ninguna. En ningún liceo se debe defender o condenar el aborto. El aborto es una decisión personal, es un tema de conciencia, sobre el cual la enseñanza nada debe decir. Sí debe suministrar información, lo más objetiva posible.
Laicidad es la ausencia de dogmas. Nada debe ser inculcado o impuesto a los estudiantes por el mero respeto a un dogma; nada deberá ser aceptado como válido, por el solo hecho de estar en la Biblia, el Corán o el Talmud, o por ser considerado “palabra de Dios”. Laicidad es el derecho de todos a cuestionar, guiándose por su propia razón.
Laicidad es generar la tolerancia por todas las opiniones, es fomentar el espíritu crítico en los alumnos, mostrándoles todas las alternativas posibles, pero sin imponerles ninguna.
 Disertar en contra del aborto con apoyo de material religioso, es –a todas luces- un acto violatorio de la laicidad.
 No está mal abordar el tema del aborto en las aulas, pues la información no hace mal a nadie. Si se quiere hablar del aborto, que se explique qué es, en qué consiste, y que se haga un debate, con posiciones a favor y en contra de su despenalización, para que el alumno tome posición con toda libertad.
 Existen temas polémicos cuyo abordaje suele ser problemático. Cuando se trata en clases de Filosofía o Sociología, el pensamiento de filósofos o economistas como es el caso de Carlos Marx, cuyas ideas  han tenido una poderosa influencia en el pensamiento occidental contemporáneo, dando origen a ideologías que han cristalizado en partidos políticos, el docente debe tener cuidado para que sus propias opiniones no se conviertan en la única versión que sus alumnos reciban sobre el tema.
 Eso no significa que en las aulas no se deba estudiar a Marx, el fascismo o el corpus ideológico de las diferentes religiones. Laicidad no es oscurantismo ni tabú.
 Las críticas a la sanción que recayó sobre la Directora del liceo, vinieron desde dos lugares: desde los que profesan una religión y  militan contra el aborto, y desde los que condenan lo “políticamente correcto”.
 Los que se consideran -con orgullo-   “políticamente incorrectos” , están en contra de toda la agenda de derechos que desde hace unos años viene imponiéndose en la sociedad. Están en contra de las reivindicaciones feministas, tanto como de la defensa de las minorías étnicas o de los colectivos LGTBIQ.  Fundamentalmente están en contra de las leyes y disposiciones oficiales que se han creado para defender los derechos de estas personas: la cuota de género en política, la aprobación del feminicidio como delito, y la Guía para Docentes, que el colectivo Ovejas Negras sugirió al Consejo de Educación Inicial y Primaria, para que en las aulas comience a abordarse con naturalidad el tema de la diversidad sexual.
 Lo que desconocen los “políticamente incorrectos”, es que cuando se trata de naturalizar la diversidad sexual, es justamente en nombre de la tolerancia.  Nadie está imponiendo nada. Al contrario: se trata de respetar al diferente. No se obliga a nadie a que sea homo o hetero (como si fuera posible hacerlo!) sino de que seamos capaces de entender que los homosexuales, trans, lesbianas, gays, etc. no son extraterrestres, que son tan humanos como los heterosexuales, y que tienen derecho a ser respetados tal como son.


19 de junio de 2017

Los maestros de nuestros hijos

Ser mucama, jardinero o cocinera, son  profesiones u oficios,  con las que ningún padre  sueña para sus hijos.Porque el bajo estatus que poseen, viene unido a la mala remuneración. El servicio doméstico, apenas si sobrevive con el salario mínimo nacional.Lo paradójico es que estas personas se tornan muy necesarias para sus empleadores. Casi imprescindibles. El día que falta “la empleada“es una gran complicación para toda la familia.Pero lo más extraño de todo, es que –pese a ser tan necesarias- los patrones no solo que les pagan muy poco, sino que suelen quejarse bastante de sus empleadas domésticas. Es muy común escuchar  que faltan, que no cumplen como es debido, que hacen las cosas a medias, que son “todas iguales”…
La lucha de clases y el conflicto empleado-empleador, se hacen muy visibles en este sector de las relaciones humanas y el trabajo.
En la medida en que la economía prospera en una localidad y se abren fábricas u otras fuentes de trabajo, el servicio doméstico escasea. Porque es lo que se elige por descarte, cuando no hay otra opción.
Lo mismo pasa con la profesión docente: no tiene estatus, ni remuneración atractiva. Los padres prefieren que sus hijos –si son buenos estudiantes- vayan a la Universidad para convertirse en médicos, licenciados o arquitectos, en lugar de hacerse maestros.
La sociedad,tiene una actitud ambivalente para con los educadores de sus hijos: por un lado sabe que le son imprescindibles, pues quiere y valora educación de calidad que el hogar nunca podría brindar,  pero –paradójicamente-  les paga muy poco, y los denosta permanentemente.
Hoy,en el imaginario colectivo, la culpa de todo el estancamiento educativo radica en los docentes. Porque faltan, porque hacen paros, porque no trabajan lo necesario, porque no cumplen su tarea como es debido. Los sindicatos que protegen sus derechos, son vistos como el enemigo público número uno de los alumnos y de la buena educación. La derecha más rancia cuestiona la presencia de representantes gremiales en los órganos de conducción de la enseñanza. Quieren que la educación esté dirigida exclusivamente por el poder político, aunque los parlamentarios poco o nada conozcan de las Ciencias de la Educación.
Si es tan necesaria la educación, quién va a ocuparse de ella en el futuro cuando ya no haya más maestros ni profesores titulados?
Porque mientras la Universidad viene multiplicando matrícula y  egresos año a año, los nuevos docentes son cada vez menos. En 2014 –según Celsa Puente-quedaron 3000 horas de Secundaria sin cubrir por falta de Profesores. En Primaria–según Florit- cada año se jubilan 1000 maestros y se reciben 600. El déficit se viene acumulando. Y si a eso le sumamos todos los que se van a trabajar en otros lados donde pueden percibir mejor salario (BPS, Policía, empresas privadas, bancos, Intendencias, etc.) el futuro está complicado…
No hemos entendido que si queremos buenos docentes, que se capaciten permanentemente, que sean responsables y hagan una buena tarea, debemos captar a los mejores alumnos de bachillerato para que estudien Magisterio o Profesorado. Captarlos mediante una buena oferta salarial, darles una buena capacitación de nivel universitario, y  entonces sí, exigirles un nivel de excelencia. No olvidemos, que  no alcanzaron los votos en el Parlamento, para convertir Formación Docente en carrera universitaria. Dice Jana Rodríguez Hertz, “el nivel educativo de una país, raramente supera al de sus docentes”.
Del mismo modo que lo que se espera de una  empleada doméstica es que haga lo que nadie quiere hacer, que es limpiar lo que otros ensucian, por un muy bajo salario,  el encargo social que pesa sobre los docentes es lidiar con los problemas sociales como la violencia y la marginalidad, o sea,  “limpiar” los errores que la propia sociedad genera .
La sociedad precisa del maestro para que se encargue de enseñar y corregir a sus propios hijos, tarea que los padres no pueden asumir. Que se encargue  de transmitir y generar conocimientos y valores, y –sobre todo- exige que mediante la educación de calidad, los docentes logren la movilidad social ascendente de los sectores más vulnerables y sumergidos, reparando así la fragmentación que la propia sociedad crea en su seno.
Del mismo modo que algunos padres dejan  en manos de la niñera lo más valioso que tienen, que son sus hijos, y les pagan un salario insuficiente, la sociedad encarga a los docentes una tarea importantísima para su supervivencia pero –paradójicamente- se niega a jerarquizarla como es debido.


24 de mayo de 2017

Dos fechas de mayo

Arranca mayo con el recuerdo otra vez, de los mártires de Chicago. La lucha obrera por lograr condiciones más humanas de trabajo… las muchachas de la fábrica textil que murieron encerradas en el edificio en llamas… los  seis trabajadores condenados a la horca…
Siempre que miramos para atrás, vemos cómo en otras épocas costó vidas humanas lograr conquistas que hoy nos parecen obvias. La jornada de ocho horas es un ejemplo de eso. Y evidentemente, todo confirma la afirmación de Fromm de que la Historia es una gran marcha hacia la Justica… llena de tropiezos, altibajos, y muchísimo sacrificio.
20 de mayo otra vez.
Volvimos a marchar con una vela y una flor por los desaparecidos.
Día triste en el que los uruguayos vestimos de luto y sentimos vergüenza.
Vergüenza porque no hemos sido capaces de hacernos cargo, -y por el contrario, seguimos ocultando- que en nuestro paisito se cometieron delitos tremendos, inadmisibles, que nos llenaron  de dolor y espanto.  
No fuimos capaces de aceptar la idea de niños robados al nacer, de mujeres atadas y violadas, de hombres apaleados y torturados hasta morir.  
Y lo quisimos tapar con un manto de silencio, de olvido, de “nunca más”.
Pero la necesidad de Verdad y Justicia se hizo cada vez mayor.
Y así la herida no cerró nunca… los desaparecidos vuelven cada año convertidos en miles y miles. Viven en nosotros y hoy somos legión.
Nuestra conciencia ya no nos permite mirar a la cara de viejitas como Luisa, que siguen buscando a sus hijos, a sus hermanos, a sus nietos, y a las que se les niega el derecho a abrazar ese manojo de huesos sobre el cual llorar y poner una flor.
Los crímenes impunes mantienen el recelo, la desconfianza y  la grieta abierta en la sociedad.
“Nuestros desaparecidos, simbolizan los miles de presos y torturados  que hubo en este país; militantes políticos, sindicales, estudiantiles, forman  parte de los miles de destituidos y exiliados; parte de las listas negras que no conseguían trabajo o de estudiantes que fueron expulsados. No olvidemos que en nuestra lista de desaparecidos hay adultos, pero también niños y adolescentes, ya que los crímenes cometidos por el Estado dictatorial no tuvieron freno, ni barreras éticas, y abusaron de la vida de todos los uruguayos”. (Familiares, 2017).
 Tiempo atrás apareció el cuerpo de Julio Castro. Era un maestro. Jamás empuñó arma alguna que no fuera un lápiz o una tiza. Junto al cadáver estaban sus zapatos. Como un símbolo, una invitación para seguir sus pasos, para caminar su lucha de sembrar conciencia.
Por eso, como dice la canción de Benedetti :
Cantamos porque el cruel no tiene nombre 
Y en cambio tiene nombre su destino 
Cantamos porque llueve sobre el surco 
Y somos militantes de la vida 
Cantamos porque los sobrevivientes 
Y nuestros muertos quieren que cantemos …


8 de mayo de 2017

Siria, guerra, machismo y poder

Estados Unidos bombardeó Siria. Un país que vive hace seis años bajo el horror de una guerra civil entre grupos étnico-religiosos (kurdos, chiitas, sunitas) grupos armados y apoyados desde fuera por las grandes potencias que se disputan el control sobre un país de gran valor geopolítico. Una guerra que ha diezmado la población y que ha generado un número sin precedentes de refugiados, muchos de los cuales mueren antes de llegar a destino.
La ONU habla de crisis humanitaria.
A quiénes les fascinan las armas?
A los hombres
Quiénes son los que  declaran las guerras?
Los Jefes de Estado, que son en su mayoría hombres
Quiénes son los que van a la guerra dispuestos a matar o morir?
Los hombres
Quiénes son los pilotos que manejan aviones de guerra, caza bombarderos, submarinos de guerra?
Los hombres
Quiénes sufren las consecuencias de las guerras?
Las mujeres, los niños, los ancianos y los hombres pacíficos. La población civil que ve cómo se destruyen  puentes, escuelas, caminos, hospitales, reductos de agua potable.
A algunos hombres les gusta la guerra. Es parte de una naturaleza violenta, agresiva, dominante. Son los ancestros del macho que marca territorio y cuyo poder se sustenta en la fuerza, la ferocidad, la capacidad física superior.
Del mismo modo, a muchos varones les apasiona la competencia con otros hombres en cualquier ámbito. El deporte es un claro ejemplo. No siempre en el fútbol ganan los mejores, sino los más agresivos.
En política suele ocurrir algo similar. Se busca ganar por el mero hecho de ganar, de destruir al adversario, de ganar una guerra sin balas, pero guerra al fin. Y si no, recordemos la famosa frase de Bordaberry en el comité de Lacalle Pou la noche de las elecciones de octubre 2014: “vengo a ayudarlos a hacer mierda a Tabaré Vázquez”. Como si fuera de hombre a hombre, o una guerra por el rol de macho dominante.
Qué pasaría si todos los jefes de estado fueran mujeres?
Qué pasaría si los Ministerios de Defensa, la jefatura de los ejércitos, la marina y la aviación estuvieran en manos de mujeres?
La mayoría de las mujeres trae de sus ancestros de hembra, la alimentación, la protección, el cuidado de los más pequeños e indefensos de la manada, el clan o la tribu.
Mujeres y varones son mucho más que macho y hembra. Son algo diferente. Seres creativos, que pueden superar conductas inscriptas en su código genético. Varones capaces de expresar ternura y mujeres con capacidad de liderazgo y de conducir el grupo, no son una utopía. Mujeres “jefas de hogar”, que trabajan, que luchan diariamente en la calle y en la vida para traer el sustento al hogar, las vemos a cada paso. Mujeres ejecutivas, que son capaces de sacar adelante una empresa fundida por hombres  (como Ancap), también las hay.
Del mismo modo vemos a diario varones jóvenes que son admirables padres responsables en la sala de espera del pediatra, cambiando pañales y compartiendo cuidados con su compañera.
Sin duda que los roles de género son algo cultural. Aprendido y transmitido.
Pero creemos firmemente que si el mundo estuviera conducido por mujeres, nos libraríamos del horror y el sinsentido de la guerra.
Resulta particularmente repugnante ver a Trump –prototipo  de macho dominante- en su mansión paradisíaca de Palm Beach (Miami), un castillo de color rosa llamado “Mar-a-Lago” que ocupa una isla ligada al continente por varios puentes de acceso. Allí recibió al Presidente chino el día anterior al envío de los misiles. Y escucharlo decir, que mientras saboreaba su pastel de chocolate, tuvo la idea de bombardear Siria.
En ese bombardeo murieron varios niños.
Trump concentra en su persona el poder económico desmesurado de un integrante del 1% más rico del mundo, sumado al que le otorga ser el Jefe de Estado del país con el ejército más poderoso del mundo. Todo ese poder concentrado en un ser jactancioso, arrogante y machista dice mucho acerca de la causa de los problemas que afectan a la humanidad.