25 de octubre de 2017

QUIÉN MANDA EN LA EDUCACIÓN?

Uno de los tantos tópicos que preocupan y ocupan a quienes se interesan por el tema educativo es el del gobierno de la enseñanza. Históricamente ese es problema que ha dividido las opiniones entre los que defienden un sistema educativo manejado por el poder político y quienes defienden la incidencia de los trabajadores de la educación y de los estudiantes, en la conducción de la misma. En términos generales, los Partidos Tradicionales siempre se pronunciaron a favor de la primera opción, y la izquierda a favor de la segunda. Con excepciones, como siempre.
En el año 1991, se crean por ley las Asambleas Técnico Docentes. Órganos asesores y consultivos en materia técnico docente y en políticas educativas, integrados por maestros y profesores sin presencia de inspectores ni autoridades de ningún tipo. Fue una conquista gremial como resultado de una larga lucha. Finalmente fueron convocadas oficialmente, con un llamado a elecciones en el que participó la Corte Electoral.
No sin disputas internas, fueron electos los delegados a las ATD, con predominio de docentes provenientes del ámbito sindical, propuestos por la FUM (Federación Uruguaya del Magisterio) y por las filiales de todo el país.
La ATD fue convocada y comenzó a sesionar con mucho entusiasmo. Se redactaron miles de páginas con propuestas de todo tipo, elaboradas por los docentes; propuestas que abarcaban desde temas jurídicos como el Estatuto del Funcionario hasta temas técnicos como la enseñanza de la lecto-escritura. Sin embargo, en los hechos tuvieron muy poca incidencia en las decisiones del Consejo en sus comienzos.
En esa época, los Consejeros de Primaria eran designados por cuota política. Dos pertenecientes al partido de gobierno, que en ese momento era el P. Nacional, y uno al P Colorado. Este último, era el Sr. Winston Eleuchantz, persona totalmente ajena a la Educación, a Primaria, a las escuelas, a las aulas y a los temas docentes. El diálogo con los representantes de las ATD, era bastante difícil. Temas como la libertad de cátedra resultaban inabordables. Y las propuestas de los docentes se archivaron en un estante.
Los maestros de Florida, enviaron desde las escuelas, telegramas al Consejo solicitando que se diera lectura y consideración a todo lo emanado de las ATD. Eso provocó la intervención del Departamento de Jurídica de Primaria, desde el cual se amenazó a los Directores de las Escuelas con sanciones por la medida tomada. Eso puso fin al episodio.
El tema de la incidencia del poder político en el gobierno de la educación, versus el de los docentes, es un tema recurrente que se ha puesto en evidencia en varios momentos de la historia. Hace dos o tres años, comenzaron las discusiones en torno a la creación de la Universidad de la Educación. Al parecer, todos somos contestes en cuanto a que hay que mejorar la formación docente como requisito ineludible para mejorar la calidad de la educación. Sin embargo, las discrepancias surgieron cuando se habló de que esa Universidad, al igual que la Udelar, debería regirse por el Cogobierno.
Ahí otra vez se planteó la polémica y la dupla blanquicolorada se opuso terminantemente.
La participación de un delegado de los docentes en el Consejo fue una larga lucha. Hace unos años,  Bordaberry se manifestó a favor de duplicar el voto del Poder Ejecutivo en el Consejo, para –de ese modo- anular o contrarrestar el peso del delegado docente.
Creemos que los docentes de base, los que están más cerca de la realidad áulica , son los que han atesorado un saber que se nutre de la teoría y la práctica retroalimentadas mil y una veces, transmitido y compartido en ámbitos de intercambio con otros docentes. Es lo que se denomina “investigación-acción”, formulando hipótesis y poniéndolas a prueba, evaluando resultados, compartiendo logros y fracasos. De ese modo, en el seno de una cultura colaborativa se han generado saberes y experticias que desde fuera son imposibles de lograr.